Jorge Isla

Sputtering

Sala CajaSur, Gran Capitán
Del 23 de marzo a 19 de mayo.
L a V de 10:30 a 13:30 h. y de 17:30 a 20:30 h.
Días 10, 11 y 12 de abril del 10:30 a 13:30 h. y de 17:30 a 20:30 h. Sábados, domingos y festivos CERRADO

Sputtering

Después de numerosos intentos por parte de prestigiosos científicos como Gauss o Bessel, un astrónomo aficionado, Wilhelm von Biela, determinó en 1826 la órbita de un escurridizo cometa tras 12 semanas siguiéndolo a través de su telescopio.
Inmediatamente el astro tomó su nombre: Biela. No piensen ustedes que éste fue un cometa cualquiera, su acercamiento a la Tierra décadas más tarde desató el pánico en algunos países, especialmente en Chile, donde muchos creyeron que su impacto traería consigo nada menos que el fin del mundo. Por suerte, hoy podemos contar que aquel cuerpo celeste se desintegró, provocando una de las lluvias de estrellas más hermosas jamás recordadas, una grandiosa exhibición de luces fosforescentes de seis horas de duración.
Dos más, ocho, fue el tiempo que estuvo expuesta a la luz la placa de peltre en la que se originó la primera imagen fotográfica que se conserva. Fue en 1826 Joseph Nicéphore Niépce, un inventor aficionado, quien propició que la cámara oscura, un aparato que paradójicamente había inspirado siglos atrás el desarrollo del telescopio, tomara de la astronomía ese espíritu que sembró el germen de un nuevo arte: el de explorar el mundo en el que vivimos a través de la mirada. Y de esa forma, sin saber cuál iba a ser su rumbo ni su misión, nació y creció una disciplina que gracias a un asombroso desarrollo a lo largo del siglo XX ha obsequiado al ser humano con un legado de conocimiento que a día de hoy es indiscutible.
Sin embargo, en la actualidad nos cuestionamos más que nunca si ese tiempo ya pasó. Si el peso de la vasta enciclopedia visual que poseemos es demasiado elevado. Si desde la irrupción de la fotografía en su vertiente digital ésta se está matando a sí misma repetición tras repetición. Las teorías acerca del universo observable nos dicen que su tamaño está basado en la luz que ha sido capaz de alcanzarnos y que se trata de una magnitud relativa, pues proviene del pasado. Que el verdadero tamaño del universo va más allá de lo que ahora podemos detectar. ¿Alguna vez se han preguntado si podemos fotografiar lo que nuestros ojos no son capaces de ver?
Jorge Alamar

Biografía

Jorge Isla, (Huesca, 1992). Reside actualmente en Madrid.
De formación universitaria en Comunicación Audiovisual por la Universidad San Jorge de Zaragoza (2010-2014), cursa en 2015 el Máster de Producción Artística en la Universidad Politécnica de Valencia, donde en 2016 comienza a doctorarse en el El fotolibro español contemporáneo, además de ser becado en ese mismo año por la Escuela Lens en un Máster en Proyectos de Fotografía de Autor.
Durante 2015 y 2016 ha recibido la becas VEGAP 2015, Descubrimientos Photoespaña
2016, V Encontro de Artistas Novos en S. de Compostela, la Residencia A Quemarropa de Alicante y finalmente la Beca MAPA de la Escuela LENS.
Su obra ha sido expuesta de forma individual en CentroCentro Cibeles, dentro del
proyecto Lanzadera (Madrid, 2016) -comisariado por Iñaki Domingo-, en la Fachada
Media de Etopía (Zaragoza, 2016) y en la XV Bienal de Fotografía de Córdoba; además
su obra ha sido expuesta de forma colectiva en el Museo Centro del Carmen de Valencia, Galería Kir Royal (Madrid), Galería A del Arte (Zaragoza), MuVIM (Valencia), etc.

www.jorgeisla.com

Exposición organizada por