Sebastião Salgado. Génesis · Bulevar del Gran capitán · 27/03 a 7/05 · Las 24 horas · Coorganizada junto a la Fundación bancaria La Caixa. 

GÉNESIS

A finales de 1990, tras varias décadas de trabajo en todo el mundo fotografiando las grandes transformaciones demográficas y culturales de nuestro tiempo, Sebastião Salgado regresó a su lugar natal, una finca ganadera en el Vale do Rio Doce, en el estado de Minas Gerais, en Brasil. Las tierras antes fértiles, rodeadas de vegetación tropical, con una exuberante diversidad de especies vegetales y animales, habían sido víctimas de un proceso de deforestación y erosión. La naturaleza parecía agotada. Su esposa, Lélia Wanick Salgado, tuvo la idea de replantar un bosque con las mismas especies autóctonas y recrear el ecosistema que Salgado había conocido de niño. Poco a poco, los animales fueron regresando hasta conseguir un completo renacer, y actualmente la finca (de 700 hectáreas) es un espacio protegido.

Esta extraordinaria experiencia se encuentra en la base del nuevo proyecto fotográfico de Sebastião Salgado: «Génesis». En un principio, fue concebido como una denuncia de la desaparición de espacios únicos del planeta, pero las vivencias cotidianas de la finca del Vale do Rio Doce llevaron a Salgado a cambiar el signo de su investigación. A lo largo de ocho años, en treinta y dos viajes a lugares remotos, ha localizado paisajes terrestres y marítimos, ecosistemas y comunidades humanas que se han mantenido intactas.

El resultado es un canto a la majestuosidad y la fragilidad de la tierra, y una advertencia de lo que se puede perder. Salgado ha fotografiado espacios intactos distribuidos por casi la mitad de la superficie del planeta: gigantescos desiertos y tierras heladas de la Antártida, bosques tropicales y templados, cordilleras de imponente presencia...

«Mis proyectos anteriores, Trabajadores, Éxodos y 
muchos otros, fueron periplos por las tribulaciones
 de la humanidad -recuerda-. Éste, sin 
embargo, es mi homenaje al esplendor de la 
naturaleza. Al viajar a pie, en embarcaciones,
 avionetas o globos, mientras fotografiaba
 volcanes, icebergs, desiertos y junglas, contemplé 
un mundo que no ha cambiado en milenios.»

«Génesis» se estructura en cinco apartados; cada uno de ellos representa una extensa región con varios ecosistemas y colectivos humanos. La Antártida y los confines del sur: Georgia del Sur, las Malvinas, el archipiélago de Diego Ramírez y las islas Sandwich. Los santuarios: las islas Galápagos, Indonesia, Papúa Nueva Guinea y la isla de Siberut, en Sumatra, y los ecosistemas de Madagascar. África: del delta del Okavango en Botsuana y el parque de Virunga en la triple frontera entre el Congo, Ruanda y Uganda, al desierto del Kalahari, las áreas meridionales de Etiopía o los desiertos de Argelia y Libia. Las tierras del norte: paisajes de Alaska y de la meseta del Colorado en Estados Unidos, el Parque Nacional de Kluane en la isla de Baffin (Canadá) y las regiones septentrionales de Rusia, el norte de Siberia y la península de Kamchatka. La Amazonia y el Pantanal: vistos desde el espacio, recuerdan a un gigantesco árbol de la vida que extiende los brazos y las manos desde el corazón de Brasil hacia los países vecinos. Treinta y ocho fotografías en blanco y negro que son el testimonio de una larga coexistencia del hombre con la naturaleza, y una oda visual a un mundo que debemos proteger.

Lélia Wanick Salgado, comisaria de la exposición

 



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